Espacio Habitado

Norman Morales

Norman Morales

Espacio Habitado

“El hombre es hasta el fin un animal auto-plástico, con cierta insistencia puede llegar a ser casi todo lo que se imagina.” Peter Sloterdijk

 

Todo espacio habitado es un espacio politizado, es un espacio de resistencia de quien lo habita y de quien lo facilita. La persona, o más bien lo que encarna al sujeto que habita el espacio habitable, es también lo que busca agenciar para determinar el uso y el manejo de tal sitio. Quien lo habita, es quien al final lo politiza. El estado de habitación siempre está determinado por algo vivo que denota la presencia en ello.

 

Para Sloterdijk el espacio habitado es un espacio determinado y claramente politizado: “El diseño de espacios se relaciona, tal como la arquitectura, con la circunstancia terrible de que pertenecemos permanente u ocasionalmente a un medio ambiente formado de principio a fin por hombres. Estas artes, el diseño y la arquitectura, explican la estadía de hombres en lugares que ofrecen la ayuda de instalaciones que no son, para sus consumidores, otra cosa que propuestas de esclavización a la situación establecida. A través de ellas el habitar o el estar-en-casa es interpretado como el sometimiento voluntario al ambiente establecido.”

 

En la obra de Norman Morales se dibujan trazos geométricos, se intuyen destinaciones geográficas, se levantan relieves arquitectónicos en el paisaje, vemos muros que colapsan y paredes que se desprenden infinitamente. Morales erige torres sin ventanas y escaleras que no van a ningún lado en sus prototipos esculturales. El artista nos sugiere dirigirnos por trayectorias que se dibujan en el plano de lo imposible, de lo intangible, él nos invita a introducirnos en un plano alternativo a la realidad, ese plano que no es otra cosa más que la arquitectura de su imaginación. 

 

En esta muestra, Morales ha diseñado e instalado las piezas de un modo en el que nos vemos imposibilitados ha desprender de su percepción contemporánea de un idealismo moderno. En sus piezas nos representa un mundo íntimo como el detalle de un cuarto o una puerta que nos lleva a una habitación, pero a la vez nos muestra espacios de uso colectivo y transición masiva en donde habita la multiplicidad corpórea de una sociedad mediada. Su visión materializada nos despliega un micro y un macro de la inescapable relación entre el animal-humano y la naturaleza artificial del espacio construido.

Renato Osoy