SOBRENATURAL    03-2018

ADÁN VALLECILLO

Pocas cosas son similares al deseo que emana del chocolate. El cacao en las culturas mesoamericanas estuvo asociado al inframundo, en tanto el maíz se relacionaba usualmente con el día. Los registros arqueológicos en la región, dan cuenta del cacao como elemento fundamental de la cultura Maya, cuyo importancia radicó no solo en su valor como moneda, sino como objeto sagrado usado en funerales y ceremonias.

La teobromina, es un alcaloide componente del cacao que estimula la producción de endorfinas, asociadas usualmente a la felicidad. Teobromina, es una palabra grecolatina que significa: Manjar de los dioses. Sin embargo, ese valor cultural especifico, ha sido desplazado por la sensualidad del hip comercial; disciplinando el deseo, a partir de formas especificas de lo que hoy conocemos como chocolate; asistiendo silenciosamente, desde la primera mitad del siglo XX, al simulacro universal del cacao.

En el 2014, se presenta en la Galería Christinger de Mayo en Zurich la exposición Chocobanana Game, del artista hondureño Adán Vallecillo, presentada disculparan la obviedad- en una de las capitales mundiales del chocolate. Lo que no resulta tan obvio, es que el cacao industrializado ha representado una suerte de fetiche orgánico, despojado simbólicamente de todo el entramado de la economía política que le dio origen. De esta manera, el mercado global lo presenta como producto universal de consumo, dejando intactas sus características sobrenaturales; acaso puede haber acto de exotización cultural más deliberado que éste?

Esa sobrenaturalidad podría ser pensada como el efecto Oompa Loompa - quiero decir; no es casualidad que Willy Wonka haya mantenido en secreto a esos seres mágicos en la fábrica, escondidos por tanto tiempo. Estos no solo trabajan incansablemente, día y noche, además parecen disfrutar de su condición de explotados. Ellos son los adoradores silenciosos del chocolate, aunque poco conscientes de su condición de obreros. Son tanto, el secreto del “éxito” de la industria, como el síntoma psicoanalítico del chocolate. Sin ellos nada pudo haber sido producido.

La presente exposición parte de esa tensión permanente entre la simulación del producto y la cadena de re-semantización y explotación laboral para llegar a este; supongamos que Adán fue en busca de los Oompa Loompas y los encontró. En el 2013, el artista realiza un viaje de investigación a Quetzaltenango, la costa sur de Guatemala y la costa caribe de Honduras, poniendo especial atención a las distintas etapas de producción del chocolate, desde las plantaciones de cacao, hasta su transformación industrial y artesanal.

Las obras que integran esta exposición, se presentan como abstracciones, posiblemente no muy distintas de los ejercicios que el tecno-lenguaje del mercado realiza, pero con una diferencia fundamental: su propósito más que simular, es develar.

Filograma es un ejemplo particular de esto, la obra se presenta como un trabajo de diseño arquitectónico que emula los patrones de las tabletas de chocolate, contraponiéndolo a textos que remiten a una mirada antropológica de la civilización Maya. Por otro lado, los dibujos Telúricos creados a partir del pigmento del chocolate, devienen en un sutil y delicioso encuentro entre imagen y recurso.

Sobrenatural es un proyecto sobre el enigma del cacao y su compleja relación entre forma y deseo. Observar los dibujos que resultan en una abstracción del chocolate, o transitar por su arquitectura representa formas inversas de sensualidad; Una suerte de  imagen que deviene chocolate; una sutil conspiración entre placer y terror.

Pablo José Ramirez

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