ANTONIO PICHILLÁ

SAN PEDRO LA LAGUNA, SOLOLÁ, GUATEMALA, 1982.

“Mi primer acercamiento al arte occidental fue a través de la obra de Piet Mondrian “Composión” (1929). Unos años más tarde, en 1999, ingresé en la Escuela Nacional de Artes Plasticas Rafael Rodriguez Padilla en Guatemala donde conoci al artista e investigador Roberto Cabrera (Guatemala, 1939- 2014), quien me inspiró y motivó a realizar mi investigación artística desde mis raices, desde la insistencia de no olvidar de donde vengo como indígena Maya - Tz`utujil, etnia ubicada en la cuenca sur oeste del Lago Atitlan, donde vivo y trabajo. 

Ser Tz’utujil y producir obras de arte, implica que me transporto con el idioma en el medio de vivencia colectiva, como un primer canal donde empiezo a crear a partir de una historia y una antropología propia con el objetivo de entender nuestro pasado y nuestro presente. A través de mi obra, me he conectado con mi interés en las estelas, códices, glifos y cerámica; elementos sagrados donde estan registrados avances transcendentales de la cultura Maya, como por ejemplo: la astronomía, el calendario maya, predicciones y el arte en textil. En ellos tambien se registra el descubrimiento de el cero en la matemática, un logro intelectual sorprendente, como el inicio después de la nada y el final que encierra todo. Este calculo es basado en el numero 20 que toma en cuenta los dedos de las manos y de los pies. 

En términos epistemológicos la palabra “arte” no existe en ningún idioma Maya. En el idioma Tzutijil la palabra mas cercana a ARTE es x’ajaan que significa “sagrado”. Me propuse retomar elementos ceremoniales como candelas, incienso, piedras ceremoniales, flores, bebidas ceremoniales y textiles, para crear objetos de arte. Me interesa compartir lo oculto a lo visible, lo privado a lo público, con significados cargados de profunda presencia energética que marcan el tiempo, utilizando elementos textiles unidos a base de nudos sobre puestos en lienzos geométricos para hacen referencia a las prácticas mayas chamanísticas y energéticas en las que los bloqueos de energía se simbolizan generalmente a través de nudos. 

Utilizo en mi paleta los cuatro colores del maíz: amarillo, blanco, rojo y negro. El maíz es el elemento sagrado que representa el inicio de nuestra historia. El color rojo, negro y blanco también representan la Guatemala multiétnica y multilingüe.”

— Antonio Pichillá, 2021